jueves, mayo 18, 2006

¿Qué hacer?


Desde este lugar, aislado de todo y de todos, disfrutaré de las pocas cosas que he podido traer conmigo. Tan sólo libros, música, películas... que serán mi único alimento, como siempre han sido, por otra parte. Solos yo y mis pensamientos. Sin todo lo que quedó atrás.

7 Comments:

At 2:33 p. m., Anonymous Anónimo said...

bueno, pues me divido entre el JA JA JA y el PLAS PLAS PLAS.

¿solos? vale, solos frente al mundo, tu y tus pensamientos, y aqui la ventana, donde los demás podemos veros.

un beso c****rr**o.

 
At 3:45 p. m., Anonymous Otra perdida... said...

Yo no me divido... Yo tiendo a multiplicarme. La mayoría de veces por cero.

Seguro que este será un sitio interesante.

En fin... Un beso comprade.

 
At 2:06 p. m., Blogger Náufrago said...

Muchas gracias a ambas dos. A la primera ya la tengo clichada. Y a la segunda... creo que también. Ese "comprade"...

 
At 1:07 a. m., Anonymous Jaurias de la noche (pero poco) said...

Nene, me alegra mucho saber de ti.
Está muy bien este sitio que te has montado.
Siempre me ha encantado tu forma de escribir sobre cine, música y libros. Que tío...

Sabes que se te quiere.

¡¡Hasta luego!!

 
At 11:56 a. m., Blogger Náufrago said...

Me ha hecho muchísima ilusión tu comentario, Jauris. Gracias mil y un abrazo fuerte.

 
At 10:00 p. m., Anonymous Bloodymara said...

26/05/07
Ya llevas un añito y algo mas.
Te he leido hacia atras y ya he llegado al principio, jooo, demasiado rapido y me lo he leido tooodo... bueno, menos las criticas de los libros, peliculas y cds que no conozco porque prefiero hacerlo después. Me gusta ir guiada pero a ciegas, con que tu digas que merece la pena se que no me va a decepcionar.
Estoy deseando leer lo que te inspiren las musas o musarañas (no el bicho ese feo sino las musas-araña que tejen y tejen y a veces nos atrapan en redes oniricas, justo, justo como tu haces).

 
At 10:42 p. m., Blogger Náufrago said...

Ah... las musarañas. Nos acompañan desde que estábamos en el colegio, ¿te acuerdas? Aquellas tardes interminables, con el reflejo del sol colándose por la ventana y manchando los rincones de la clase. Ya entonces era tentador quedarse prendido en sus redes.

 

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