domingo, octubre 28, 2007

Improvisarme


Descarto la posibilidad de una sorpresa, pero luego no soy capaz de abandonar el misterio de un día cualquiera. Pasajero de la lluvia, habitante de la media tarde. A veces no sé dar nombre a lo que siento, pero sí soy capaz de recordarlo. Y el recuerdo me abriga con un calor sorprendente. Algunas veces me siento así, como deslumbrado por el fulgor de un alma cálida y extraña, que viene a mí y rompe la rutina en mil pedazos. Entonces se cae el cielo, se hunde el techo y me encuentro nadando en azul y suave indefensión. Me empiezo a sentir bien cuando dejo de intentar entenderlo todo. Tu sombra me hace el boca a boca y expulso la angustia de turbios amaneceres que no quiero comprender, porque tampoco tienen explicación. Y a partir de ahí: el vértigo y cualquiera de mis ilusiones perdidas, acudiendo al rescate. Me dejan a salvo, en la orilla que separa mi mundo del resto del mundo. Me quedo tendido, mirando esa oscuridad sin nombre. Y ya no hay nada que me ate. Sé que cada día las amarras son menos y más débiles. Pero no me importan ni el temor ni la incertidumbre. Al fin y al cabo, siempre he sabido que si pertenezco a algún lugar, no se trata de ningún lugar en el que haya estado. Tan sólo esperar e improvisarme, para no olvidar lo que siempre he querido ser.

2 Comments:

At 10:11 p. m., Blogger Lore said...

¿No te da miedo la espiral?

 
At 3:56 p. m., Blogger Lore said...

Vuelve a improvisarte, pero vuelve de esa nada en la que te has escondido.

 

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