miércoles, diciembre 02, 2009

La niña que habla sola



Érase una vez una niña morena, con el pelo largo recogido en dos coletas, que caminaba alegremente (como a pequeños saltos) por la calle de una gran ciudad. Volvía del colegio y era viernes. La cartera se bamboleaba graciosamente en su espalda, con cada pequeño saltito. Pero si te fijabas en ella, lo que más te llamaba la atención era que iba hablando sola. Era fácil imaginar lo que podía estarse diciendo. Con toda seguridad, algo de sus amigos, de todo el tiempo que le esperaba durante el largo fin de semana y de los planes ilusionantes que podría llevar a la práctica, tal vez algún programa o serie de la televisión, o acaso los ojos tímidos de ese niño rubio que de vez en cuando sentía clavados en su nuca, desde el fondo de la clase. De entre toda la gente a su alrededor, algunos pasaban por su lado sin hacerle caso. Otros se la quedaban mirando con una sonrisa o un gesto de simpatía.

Érase otra vez, muchos años después, una anciana con el pelo blanco, lacio y mal peinado, que caminaba arrastrando los pies (como sin fuerza para levantarlos del suelo) por la calle de una gran ciudad. Volvía del enésimo paseo por ninguna parte y era viernes. El bolso se movía y le pesaba, aunque estaba casi vacío. Pero si te fijabas en ella, lo que más te llamaba la atención era que iba hablando sola. Era fácil imaginar lo que podía estarse diciendo. Con toda seguridad, algo de sus amigos muertos, del poco tiempo que le quedaba ya y de las ilusiones que se quedaron en nada, tal vez algún antiguo programa o serie de televisión, o acaso los ojos odiosos de aquel hombre calvo que de vez en cuando sentía clavados en su nuca, desde el otro lado de la cama. De entre toda la gente a su alrededor, algunos se apartaban discretamente. Otros se la quedaban mirando con tristeza o un gesto de alarma.

2 Comments:

At 11:33 p. m., Blogger Ilión said...

Jo

 
At 10:33 a. m., Blogger Silvana said...

El paso del tiempo en dos párrafos...vaya.

 

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