lunes, septiembre 03, 2007

"Death Proof", de Quentin Tarantino


Y otra "oda a la feminidad".

Tarantino sigue haciendo lo que quiere, que además (a diferencia de otros cineastas) es lo que mejor sabe hacer.

Me encanta la atmósfera nocturna de la primera mitad y la acción polvorienta y desenfrenada de la segunda. Con ese jocoso interludio en el hospital con el "sheriff" Michael Sparks y su paleto retoño. Y me gusta, entre otras muchas cosas, porque el amiguete Quentin reparte a la perfección sus gotas de talento dosificando sabiamente sus diálogos habituales con un planteamiento magníficamente planificado desde el primer hasta el último fotograma. Es un filme que "respira más" que los anteriores (o lo parece), pero sin duda es algo engañoso. El control de la maquinaria es tan férreo como en "Pulp Fiction".

Aunque, por otro lado, seguramente es su trabajo más visceral. Bastante más que "Kill Bill" (que más que visceral era entrañablemente romántico y tierno, por todo lo que tenía de reconocimiento emotivo) y, por supuesto, que las tres anteriores. Cuando digo visceral, me refiero a que en este caso no hay piruetas en la construcción del guión (ni en la estructura), ni las referencias son sutiles en absoluto. Todo es directo y frontal. Sin medias tintas.

Una sensación que me ha vuelto a poseer una vez más, al igual que me ocurriera con la primera parte de "Kill Bill", es la del placer que provoca ver cómo Tarantino conserva intacta su capacidad para mostrar la violencia de verdad. Nada de subterfugios, nada de esconderse detrás de recursos pirotécnicos o de cualquier otro tipo. Los golpes, las hostias, los puñetazos, duelen de verdad!! Duelen y perturban. Como ningún otro cineasta consigue. Es un modo perfecto de que las referencias setenteras que maneja se muestren en toda su fuerza.

Mención aparte para la capacidad de trasladar los modelos en los que se inspira el filme a su propio lenguaje cinematográfico (esto se ve especialmente en la primera mitad).

Magnífico el modo de presentarnos al siniestro "especialista Mike", al más puro estilo del cine de los 70. Personaje que, por cierto y en esencia, me ha recordado al vaquero fantasmal de "Mulholland Drive". Son como espectros de Hollywood, la cara oscura de la Industria. Y momentos como ese cutre poema que le recita a la neumática Vanessa Ferlito (tras la primera referencia al mismo), que parecen sacados directamente de la más casposa serie z explotation.

Mención aparte para el ambiente que Quentin crea en los dos bares: el garito de la primera parte, repleto de nocturnidad juvenil y rebeldía; y el sitio de comida rápida del segundo, con la cámara recorriendo circularmente la mesa.

Precioso y nada sutil (¿para qué?, la gracia está en mostrarlo así de diáfano) el homenaje a "Clerks" con Rosario Dawson apalancada en el capó del coche ante el local donde se reúnen las chicas y la fotografía en blanco y negro.

Utilización de la música: esto no hace falta ni comentarlo. Es el mejor y nadie le ha superado, por mucho que traten de imitarle.

El descubrimiento: Zoe Bell. Qué tía más auténtica y qué facilidad para asimilar su personalidad real con el argumento, por parte del guión. Porque, además, no se trata sólo de que Tarantino le haya construido un personaje ideal, sino que dicho personaje sirve (a su vez) para formar parte de un modo brillante del argumento y del tipo de cine al que se homenajea. Es metalenguaje por partida doble.

Cómo están filmadas las secuencias de carretera. No es interrogación, sino admiración. A la vieja usanza y con la sabiduría de los Elegidos. Es difícil recordar planos de carretera tan bien paridos; tal vez habría que irse al Spielberg de "El diablo sobre ruedas", o al Peckinpah de "La Huída".

Y volviendo a la música, despatarrante la coreografía final de hostias, con Kurt Russell "bailando" al son de los puñetazos, con "paso de claqué" final en forma de taconazo en el careto. Es el mejor número musical de la peli.

En definitiva: lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a decir "aquí estoy yo", cuando cada vez es más difícil que su cine sorprenda o impresione, en muchos aspectos. Lo consiguió con "Kill Bill" (con todo lo que había de precedente) y lo ha vuelto a conseguir con "Death Proof".

Como los más grandes, poco a poco va alimentando el odio de los detractores y la pasión de los incondicionales. Que dure.

3 Comments:

At 11:45 a. m., Blogger Silvana said...

Kill bill, me encantó, i tras tu opinión de Death Proof, creo que le daré una oportunidad. La de Planet Terror, esta tan bien?

 
At 10:28 p. m., Blogger señor tascoigne said...

a mi "planet terror" me encantó. tiene una cantidad ingente de guiños a las típicas películas de serie b, y además, qué coño, me resultó muy graciosa: en mi caso muy efectiva, aunque sé que no pasa de simple entretenimiento y a mucha gente no le resulta tan divertida.

"death proof" tiene una mala leche tremenda, la clásica mala leche que sirve tarantino en sus películas, aderezada, como bien dice tyla, con muy buena música. creo que, a quien le gusten las películas de éste tío, le gustará "death proof".

 
At 10:30 p. m., Blogger padawan said...

de momento, de Grindhouse solo he visto Planet Terror, aún tengo pendiente esta... Planet Terror está bien, si tienes más o menos claro que vas a ver una especie de homenaje a las pelis de zombies más z

 

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