martes, septiembre 19, 2006

"El Exorcista", de William Peter Blatty

Image Hosted by ImageShack.us "Como el maldito y fugaz destello de explosiones solares que sólo impresionan borrosamente los ojos de los ciegos, el comienzo del horror pasó casi inadvertido"

Así da comienzo, tras un sugerente prólogo, una de las novelas más aterradoras de la literatura moderna.

Es ésta una historia de terror puro y duro, pero también, y casi al mismo nivel, una novela de personajes. Estos tienen un peso específico capital para Blatty, así como las relaciones que se establecen entre ellos: Chris MacNeil, luchando contra viento y marea por salvar a su hija de la tortura a la que está siendo sometida; Damien Karras, el sacerdote y psiquiatra lleno de dudas y de una inmensa generosidad; el bonachón y sagaz teniente Kinderman, ocupado en esclarecer un salvaje asesinato; los criados de Chris, prisioneros de un drama íntimo sobrecogedor; el Padre Merrin, que se enfrentará a "un viejo enemigo", como él mismo presiente en Iraq meses antes de que el duelo tenga lugar; y la niña, Regan, víctima de una posesión diabólica que acaso nunca sepamos si es del todo real o fruto de un trastorno psicológico.

El autor despliega un inmenso talento para sugerir el horror antes de mostrarlo en toda su crudeza, de modo que la narración avanza de forma sutil pero implacable. A través de los detalles más cotidianos primero: un objeto cambiado de sitio, un sonido anormal, un mal sueño, una simple frase cargada de intencionalidad (estremecedor el momento en que Regan le dice a su madre: "Mamá, ¿qué me pasa?"), hasta desembocar en un clímax pocas veces igualado en el género.

Otro de los puntos fuertes de Blatty son sus diálogos. Ágiles, poderosos… diálogos que muchas veces muestran más claramente el terror, que las propias descripciones de lo que ocurre.

En la novela hay momentos llenos de intensidad dramática en el más amplio sentido de la palabra: Karras visitando a su madre en ese barrio sucio y deprimente, la fiesta en casa de Chris donde tendrán lugar las primeras manifestaciones evidentes del horror, la sesión de hipnosis a la que Regan es sometida…

La estructura está cuidada al máximo, quedando patente un gran esfuerzo en la narración verosímil de los acontecimientos. Desde la búsqueda incesante de una explicación médica y racional a la situación por la que atraviesa la niña llevada a cabo por la madre, hasta la investigación del Padre Karras acerca de lo que puede estar sucediendo desde el punto de vista teológico y paranormal.

Y todo ello, narrado con ritmo incesante. Sin resultar nunca precipitado ni frenético, pero sin permitir un solo respiro al lector. Nos hallamos, muy probablemente, ante la novela más terrorífica que jamás se ha escrito, pero también ante un gran libro, independientemente de su género. Tan sólo apto para lectores de nervios templados, eso sí.

1 Comments:

At 4:03 p. m., Blogger Seth Bones said...

Pues sí, una novela excepcional. A mí me emocionó --y conmocionó-- desde la primera hasta la última página, y me causó angustia en casi cada escena.

Por cierto, hace un par de días terminé de leer “Legión”, la novela protagonizada por el detective Kinderman que el propio Blatty adaptó al cine en “El exorcista III”. Magnífica. En mi opinión no tan absorbente como la primera parte, pero deliciosamente intelectual, inquietante y, sí, en muchos momentos, divertida. Escribiré algunos comentarios sobre ella en mi blog un día de estos.

¡Buen post, por cierto!

 

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