domingo, mayo 20, 2007

"Zodiac", de David Fincher


De un modo diametralmente opuesto al tratamiento otorgado en "Seven", Fincher aborda su retrato de un asesino en serie real de forma enteramente realista. Y cuando digo realista, lo hago aplicándolo al más amplio sentido del término: desde el punto de vista de la puesta en escena, de la descripción de los personajes, de la evolución de la trama...

Tras un primer segmento donde se nos muestra la aterradora naturaleza del criminal, con un prólogo escalofriante y una tensión como hace mucho tiempo que no veíamos, con la joven pareja acechada en el descampado, aparecen los personajes que irán desarrollándose a lo largo de la historia.

Poco a poco, a medida que les vamos conociendo y a medida que, a su vez, avanza la investigación (ritmo incesante y tremenda densidad de información), nos vamos metiendo en su piel. Y entramos en el terreno que más parece interesarle a Fincher: el de plasmar la obsesión por desenmascarar al criminal. El modo en que un aparente caso como cualquier otro, se va convirtiendo en el centro de sus existencias.

Conforme va pasando el tiempo sin resolver el caso, uno tras otro, va cayendo en el desánimo. Y de un modo indeleble, las acciones del asesino y esa interminable investigación afectan a sus vidas. En ese sentido, resulta brillante la concepción del personaje de Gyllenhaal, que durante gran parte del filme no pasa de ser un mero testigo de los acontecimientos, para coger el relevo de protagonismo en el momento preciso.

Podría decirse que, en cierto modo, nos hallamos ante una versión americana de la fabulosa "Memories of Murder", película coreana con la que "Zodiac" comparte varias cosas, especialmente en lo relativo al punto de vista desde el que se aborda la historia: sutil y creíble.

Todo en la peli es brillante: empezando por la ambientación. Y al decir "ambientación" no me refiero al modo de rodar o desarrollar la trama (que también) y que nos puede remitir directamente a los clásicos thrillers de la época, sino sobretodo al retrato de unas formas de vida, de un modo de observar la realidad cotidiana, que parecen sacadas directamente de aquellos tiempos. Asimismo la utilización de la música, las interpretaciones (Mark Ruffalo destaca especialmente, por la forma en que consigue dotar de naturalidad a su personaje) así como Downey Jr. o Gyllenhaal, que se adueñan de unos personajes que parecen escritos para ellos y que Fincher conduce sabiamente, para que (sobretodo en el caso de Downey Jr.) no se pasen de rosca. Incluso es capaz de salpicar la acción de momentos llenos de comicidad: el contrapunto que forma el matrimonio que desentraña el primer criptograma, como oposición a todos los conglomerados de las fuerzas de seguridad estadounidenses; o el momento de las chapitas que rezan "Yo no soy Paul Avery", sin que para nada chirríen en el contexto argumental.

A destacar también, como algo fundamental, el modo premeditado en que Fincher rehúye el efectismo. Cosa importantísima, a la hora de que nos creamos todo lo que se cuenta. No sólo a nivel argumental (con pasos en falso, callejones sin salida, líneas de investigación truncadas, etc.) sino desde el punto de vista formal, con el virtuosismo justo con la cámara, algo que queda sobradamente compensado con la fuerza de las imágenes. En ese sentido, como algo que describe perfectamente y que viene a resumir la naturaleza de la obra, está ese final anticlimático en el pequeño comercio donde periodista y el presumible criminal están cara a cara y no sucede absolutamente nada. Final que nos retrotrae de nuevo a la comentada "Memories of a Murder".

En fin, es admirable cómo el director de "Seven" ha conseguido volver a un tema que ya había abordado de un modo magistral, pero dando un giro de 180 grados a la forma de tratarlo. Demostrando asimismo que no necesita de filigranas visuales ni de recursos llamativos para llenar la pantalla de vida y de brillantez creativa.

Si "Heat" de Michael Mann demostraba que se podía evolucionar y contar desde una óptica moderna (en el mejor sentido del término) la clásica historia de policías y ladrones, "Zodiac" demuestra que se puede reinventar y capturar una época ya perdida (los años 70), sin recurrir a las banalidades formales (vestuarios estridentes, zooms cantarines...) que serían los recursos más facilones.

Así pues, tras la decepcionante "La habitación del pánico", puede decirse que los 5 años transcurridos le han servido al cineasta norteamericano (además de para forrarse rodando anuncios) para recuperar el pulso demostrado en obras maestras del cine contemporáneo como "Seven" y "El Club de la Lucha". Y no es que "Zodiac" esté a esas alturas de excelencia, ni que contenga la misma carga emocional para mí (la sensación que me embargaba la mañana que vi por primera vez "El Club de la Lucha" es algo difícilmente repetible), pero sí denota el mismo talento tras la cámara que brillaba en aquéllas.

2 Comments:

At 11:37 p. m., Blogger padawan said...

ya puse mi opinión de la peli en sedice, y, cuando salía del cine, sabía que al día siguiente, podría leer en el foro tu opinión diametralmente opuesta a la mía :)

 
At 10:38 a. m., Blogger Náufrago said...

Vaya. Para otra vez, te esperas a que opine yo primero y así te ahorras la entrada. ;)

 

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