miércoles, mayo 02, 2007

Jeff Buckley


De vez en cuándo sucede que nos topamos, a veces de las formas más insospechadas, con artistas especiales. Artistas cuyas obras no se limitan a agradarnos, sorprendernos o entretenernos, sino que van muchísimo más allá. Nos penetran directamente en lo más hondo y nos conmueven de una forma increíble.

Cuando escuché por vez primera el álbum "Grace", no fue necesario entrar en él poco a poco. Desde el primer instante descubrí a un alma que se comunicaba directamente con la mía. Aquellas canciones, "Last Goodbye", "Grace", "Lilac Wine", etc. estaban preñadas de una sensibilidad que se me antojaba casi sobrenatural. Porque además no se parecían a nada que hubiese escuchado hasta entonces. Ese estilo tan personal, esa voz, esa música... constituyen un conglomerado de sensaciones que resulta por un lado imposible describir con palabras, pero que al mismo tiempo uno sabe fehacientemente que están ahí, porque han llegado por igual a otras personas. Y eso es casi lo más hermoso de todo. Cuando hablo con alguien sobre este álbum, no hace falta que me devane los sesos en explicar lo inexplicable, porque compruebo que el mismo efecto devastador que provoca en mí, lo ha provocado en ellos.

A todo ello se añade el aura de "maldito", por esa desgraciada muerte prematura, que convierte a la escasa obra que Jeff nos dejó en vida en un legado tan breve como irrepetible. Sin embargo, he comprobado que su poder de hechizo es inagotable. Por muchos cientos, miles de veces que pueda haber escuchado "Dream Brother", "Mojo Pin" o "Corpus Christi Carol", permanece intacto todo el poder que desprenden. Son canciones sencillamente inabarcables.

No importa que cada vez resulte más difícil hallar talentos que siquiera se aproximen al suyo (seguramente Antony and the Johnsons son lo más parecido, en cuanto a la transmisión de sensaciones, de entre todo lo que he escuchado últimamente), porque ocurra lo que ocurra, la obra de Jeff estará ahí, para quien precise de un poco de luz, aunque sea una luz triste y a veces dolorosa, enmedio de este cúmulo de oscuridades que nos asolan a los pobres mortales, los que no disfrutaremos de la "vida eterna" (parafraseando el título de otra de sus joyas), que sólo es privilegio de los Creadores como él.

3 Comments:

At 10:43 p. m., Blogger señor tascoigne said...

madre mía. me descuido un poco y llenas esto de palabritas afiladas.

así me gusta.

jeff nos dejó a muchos sin aliento con éste disco, sí. trocitos de su alma parecen desprenderse aún cada vez que decido ponerlo. sinceridad es la palabra. creo que ese es el secreto de ésta maravilla: sinceridad.

cada vez que te leo vuelvo a recordar porqué una vez te llamé hermano mayor.
cuídate.

 
At 12:08 a. m., Blogger Náufrago said...

Por supuesto, nada que no sea De Verdad suena así.

 
At 12:47 a. m., Blogger padawan said...

gracias a ciertos sediciosos conocí este disco, y aún me estremezco cuando me pongo unos auriculares para escuchar Mojo Pin como si fuera un susurro en el oído

gracias por tantos descubrimientos musicales :p

 

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