martes, julio 17, 2007

Julio de 2007 -- El columpio


El columpio desvencijado se balanceaba ligeramente bajo el cielo marciano. A sus pies, un charco rojizo contrastaba con el resto del paisaje, totalmente verde. Aunque no había un solo movimiento, la superficie del charco reflejaba algunas imágenes. Imágenes de otros tiempos, no necesariamente ciertos ni soñados. Simples imágenes de cosas que podían haber sido, o no. Como la de aquel niño que jugaba a la orilla del mar durante las horas muertas de algún verano, cuando la tarde se estiraba acariciada por un viento fragante y suave. O la imagen de un grupo de árboles de perezosas hojas que de noche cambiarían su aspecto y se convertirían en activos habitantes de la madrugada estival. El charco también reflejaba la silueta de una anciana con la mirada perdida, que hacía ver que miraba algo más allá de una ventana demasiado grande, como esperando ver llegar a la muerte marchitando a su paso las lilas del camino. El reflejo de todas aquellas soledades se deslizaba en ondas silenciosas, mientras el columpio seguía aguardando a que alguien viniese a sentarse en él y el charco se hacía más y más grande. Tantos años mirando sin ver, escuchando sin oír, los rumores de la vieja Tierra, el antiguo paraíso que hoy sólo era un páramo sin niños melancólicos, sin árboles hechizados y sin ancianas muertas en vida. Como Marte. Como Todo. Un Universo lleno de columpios vacíos.

3 Comments:

At 9:20 p. m., Blogger Ordago said...

Creo que el día que todo el mundo se percate de los muchos columpios muertos que habitan este mundo... Ya será demasiado tarde para recucitar ninguno.
Un saludo

 
At 2:17 a. m., Anonymous Bloodymara said...

Adoro los columpios, mmm... cuando acunan, cuando se comparten, incluso cuando nos dejan caer.
Un abrazo, Naufrago. Que placer leerte al llegar al puerto de nuevo, ;)

 
At 6:00 p. m., Blogger Náufrago said...

Bienvenida de nuevo a Marte, Bloodymarciana. :D

 

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