domingo, diciembre 27, 2009

Rodeado de nadie


De repente, en esa secuencia de tensión extrema que siempre sabes que se terminará, pero aún así la sientes interminable. A tu alrededor, mil y un rostros que no dejan de hablar y de decir nada. Bocas en movimiento, sin cuerpos detrás. Así de irreal y de absurdo. Envuelto de tantas soledades anónimas, sin significado. Cómo puede pesar tanto el vacío. Cómo puede abrumar tanto. Al tiempo que la tarde se acorta, la presión se acelera. Y con ella el ruido que eres incapaz de escuchar. Ya sólo puedes desear escapar de todo ello y refugiarte en tu ángulo silencioso, que sí te cuenta cosas. En compañía de tu propia soledad y su voz dulce. Huir de los lugares comunes para esconderte en tu universo, a salvo del asalto de lo insustancial. Durante un momento te has sentido tentado de preguntarte cómo pueden todos ellos vivir así. Y qué soñarán o qué pensamientos tendrán. Pero es un enigma tan inmenso, que te desborda y te da vértigo. Prefieres inventarte las respuestas a tus propias preguntas. Buscar en la quietud firme y escapar del movimiento constante hacia ninguna parte. Recostarte en tu rincón oscuro, despertando de pronto, lejos de todo y de todos. Fin de etapa de la vuelta sobre sí mismo para el pez en bicicleta.

2 Comments:

At 8:22 a. m., Blogger GaBBy said...

Tus textos siguen alimentando mi amor por las letras. Sigo siendo tu asidua seguidorá!!! Besos muchos!!!

 
At 11:07 a. m., Blogger Tyla said...

Muchas gracias, Gabby. Besos! :)

 

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